



El "Cuautlazo" llegó a su fin, y teníamos que estar presentes de una u otra forma; la una mediante personajes colorines irrumpiendo la tranquilidad del pueblo con lo que sería un preámbulo a lo que en verdad es el cuautlazo: un chango cayendose con todo, tiendas de campaña para adornar el césped, patos graznando entre botellas, música y un montón de amigos circunstanciales. La otra, asisitiendo.
-gracias a la señora "mamá matas" por aguantarnos un fin de semana completo y además alimentarnos.